La OMS redefine el abordaje de la infertilidad a nivel mundial

Perez Alzaá

Primera guía mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la atención de la infertilidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar su primera directriz mundial para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad, lo que supone un paso importante para la salud reproductiva en todo el mundo.

La directriz reconoce la infertilidad como un desafío de salud pública que afecta aproximadamente a una de cada seis personas en edad reproductiva a nivel mundial. Establece 40 recomendaciones basadas en evidencias, diseñadas para hacer que la atención de la fertilidad sea más segura, equitativa y accesible.

La directriz abarca: la prevención (fomentar la concientización sobre la fertilidad, abordar el estilo de vida y los factores de riesgo) el diagnóstico y el tratamiento.

La directriz recomienda un enfoque centrado en las personas

Prevención y educación:

Fomentar la educación temprana sobre la fertilidad y los factores de riesgo (edad, estilo de vida, exposición a toxinas, infecciones no tratadas) a través de las escuelas primarias y secundarias y en  los servicios de salud reproductiva.

Intervenciones sobre el estilo de vida y la reducción de riesgos:

Recomendar políticas y prácticas que fomenten una dieta saludable, la actividad física regular, el abandono del tabaco y la prevención y el tratamiento de infecciones (como las infecciones de transmisión sexual o ITS).

Manejo clínico progresivo:

Comenzar con opciones más sencillas, de bajo costo y poco invasivas —como el asesoramiento sobre fertilidad y orientación sobre los momentos adecuados o periodos fértiles, cuando sea necesario, avanzar hacia tratamientos más complejos (por ejemplo, inseminación intrauterina o fecundación in vitro), basándose en las necesidades clínicas y las preferencias de los pacientes.

Apoyo psicosocial:

Reconocer que la infertilidad a menudo conlleva cargas emocionales y sociales —estrés, estigma, ansiedad, aislamiento— y recomendar que los servicios de fertilidad incluyan apoyo continuo de salud mental y psicosocial.

Integración en los sistemas nacionales de salud:

La directriz insta a incorporar la atención de la fertilidad en las estrategias nacionales de salud, los mecanismos de financiación pública y la cobertura sanitaria universal, en lugar de reservarla únicamente para quienes pueden pagarla de su propio bolsillo.

En el núcleo de la directriz de la OMS se encuentra el compromiso con la igualdad de género, los derechos humanos y la justicia reproductiva. Como afirma la OMS: «Las personas de todo el mundo deberían tener la oportunidad de tomar decisiones individuales e informadas sobre tener hijos, cuándo tenerlos y cuántos tener».

Perez Alzaá

La directriz se alinea directamente con nuestros valores

Autonomía reproductiva, garantizando que las decisiones sobre fertilidad se tomen libremente, basándose en información completa e imparcial, y con el respaldo de una atención accesible y de alta calidad.

Justicia reproductiva, eliminando las barreras injustas (económicas, sociales, estructurales) que históricamente han excluido de la atención de fertilidad a grupos marginados: personas de bajos ingresos, minorías marginadas, personas con estructuras familiares no tradicionales, personas solteras y personas LGBTQ+ o intersexuales.

 

Igualdad de acceso, abogando por que la atención de fertilidad forme parte de la cobertura sanitaria universal y no sea un lujo reservado para quienes pueden pagarla.

Esto aborda una realidad mundial profundamente desigual, en la que la atención de fertilidad suele ser prohibitivamente costosa o totalmente inaccesible.

Al adoptar estas recomendaciones, los sistemas nacionales de salud pueden dejar de considerar la atención de fertilidad como un lujo o un asunto secundario para reconocerla como una parte esencial de la salud sexual y reproductiva, fundamental para la dignidad humana, el bienestar y la justicia social.

Un hito para la igualdad reproductiva: llamado a la acción

La nueva directriz de la OMS representa un avance histórico en la salud reproductiva mundial, situando la infertilidad en el mapa como un problema de salud legítimo, prevenible y tratable, y no como una desgracia privada.

Al difundir estas directrices, abogar por su implementación y garantizar que la atención de fertilidad se fundamente en los derechos humanos, damos un paso decisivo hacia la autonomía reproductiva, la justicia reproductiva y la igualdad de acceso para todas las personas que lo necesiten, independientemente de su origen, identidad o nivel de ingresos.

Instamos a los responsables políticos, a los gobiernos, a los profesionales sanitarios y a la sociedad civil de nuestro país y del resto del mundo a adoptar estas recomendaciones y a actuar en consecuencia sin demora.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS). Guideline for the prevention, diagnosis and treatment of infertility. 2025.